Mikel Iribas Aliende, futbolista del AD Alcorcón, vuelve al terreno de juego tras superar su lesión de rodilla dcha. que ha sido tratada por el Dr. Leyes

Desde el pasado 7 de febrero llevaba luchando Mikel Iribas para volver a vestirse de corto. 301 días en los que el guipuzcoano ha tenido que trabajar duro para superar una lesión en la rodilla derecha. Meses difíciles que ahora quedan atrás tras completar 33 minutos de juego el sábado ante el Lugo.

La de Iribas ha sido una recuperación larga y dura. Su calvario arrancó en octubre del año pasado cuando se lesionó antes el Barça B. Pero su afán por ayudar al equipo y las infiltraciones le mantuvieron a pleno rendimiento unas semanas más. Tras parar por los dolores que sufría, el guipuzcoano volvió a jugar a principios de este año frente al Betis hasta que el 7 de febrero frente al Mirandés dijo basta. Los dolores eran insoportables y decidió frenar.

En este largo camino Iribas no tuvo suerte. Le diagnosticaron una lesión que no tenía por lo que los primeros meses de recuperación no sirvieron para nada. No fue hasta la aparición del Doctor Leyes-el mismo que recuperó en tiempo récord a Contador para ganar su última Vuelta a España- cuando Iribas vio la luz. Una artroscopia confirmó que el jugador tenía una plica “que me estaba rozando y me hacía sentir dolor”. Una lesión menos grave de lo que indica su largo parón, condicionado por el error de diagnóstico.

 

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Mikel Iribas Aliende, futbolista del AD Alcorcón, tratado por el Dr. Leyes de su rodilla dcha.

Fue a partir de entonces cuando comenzó la cuenta atrás para el lateral derecho, que el 14 de noviembre volvió a una convocatoria. “No sabría expresar lo que sentí. Fue un alivio, pensé en todo lo que había pasado, los malos momentos” de una lesión que no afectó únicamente a su estado físico sino también al mental. El propio protagonista reconoce que ha llevado peor el factor psicológico porque “he estado mal diagnosticado y al final eso te va minando la cabeza. Pero con la ayuda de mi novia, de mis padres y de mi hermano todo ha sido más llevadero”. En sus primeras tres convocatorias no pudo entrar desde el banquillo, cosa que sí hizo el pasado sábado cuando en el minuto 57 de partido, la lesión de un compañero le dio la oportunidad de reaparecer. “No eran las mejores circunstancias, ni el debut que había soñado dos meses atrás, pero estoy satisfecho”, confiesa Iribas, que no tuvo tiempo de calentar y tuvo que situarse en el centro del campo, una posición en la que no acostumbraba a jugar.

Mirar al futuro

Con esos 33 minutos de juego se cerraba un capítulo complicado y confirmaban que “la rodilla está bien”. Por delante, Iribas tiene el reto de recuperar su puesto en el lateral derecho del conjunto alfarero. “Lo que quiero es entrenar y buscar mi sitio, entrar en la dinámica de grupo”, aunque lo más importante es “dar mi mejor nivel y jugar más minutos”. No será fácil ya que el equipo madrileño está completando una buena campaña aunque de momento “hay que tener los pies en el suelo. Sacar conclusiones sería un error” en una competición como la Liga. Adelante en la que dos semanas pasas de luchar por el ascenso a sufrir por el descenso. Eso ahora es lo de menos, lo relevante es que Iribas está de vuelta

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